1 feb. 2011

Trata de imaginar...

Solo y ocioso, encontré amistad, y después edificamos esta pared, pared que costó hacer, pero se veía firme, sólida, irrompible, el tiempo corría y nosotros mirábamos esa linda pared, como nos daba abrigo, protección, era el refugio que teníamos, había costado levantarla, pero se sobrejustificaba. Un día decidimos poner un gran cuadro justo en el medio, ocupaba gran parte de la superficie de nuestra bella pared, pero necesitábamos el cuadro, queda mal mirar a la pared, por mas que no esté vacía, pero el cuadro era necesario por razones desconocidas. No me opuse. Un día la pared comenzó a agrietarse, justo detrás del cuadro, pero nunca pude verlo, había un pedante y monstruoso cuadro justo delante de ella. La estructura perdió su solidez, pero no podía sospecharlo, la grieta creció en superficie y en profundidad mientras yo tarareaba y jugaba con mis dedos mirando el cuadro. Un día llegué de la calle y me sorprendiste, me dijiste que había algo malo con la pared, justo detrás del cuadro, que se asomaba una rajadura por uno de los bordes, cuando lo advertí fui a comprar materiales para arreglarla, pero desconocía que estaba tan dañada. Cuando por fin llegué dispuesto a que saquemos el cuadro y la arreglemos, me di cuenta que el cuadro ya no estaba ahí, lo habías sacado, y también estaba la pared derrumbada. Me dijiste que habías visto la rajadura antes, pero no me avisaste porque ibas a tratar de pintarla o algo. Ahora no querés ver una pared rota, por eso te fuiste, no sabés si soy capaz de hacer una parecida, no tenés mas confianza. Y ahora estoy solo y con un montón de escombros. No me querés ayudar a juntarlos al menos, dije que voy a levantar otra pared, y que a esta no vamos a ponerle ningún cuadro de mierda adelante. Vos me pedís que la haga tranquilo, porque no sabés si voy a poder, y de hecho no creés en mí. Yo solo quiero que me ayudes a re-edificarla, o por lo menos, a limpiar el desorden, porque no puedo vivir en este estado.
Federico.

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