2 abr. 2011

Om nom nom

¡Ay mi amor! ¡Qué rico, un porrito! ¡Cómo me gusta el olor de la marihuana cuando me despierto! Me voy a hacer un café de cannabis y vuelvo... La gente me sorprende y no deja de sorprenderme. No, no consumo ninguna boludez, pero estaba tratando de respresentar la idea en la cabeza. Los giles estos, que se la dan de liberales, o de súper abiertos, y se hacen los capos por fumar marihuana, o hacerse los locos de izquierda... qué clichè tan patético, no llaman la atención, no dan de sabios, aunque se hagan los superados y pretendan vivir relajadamente. Viven haciendo bandera de todo, su vida es una campaña a favor de algo que ni siquiera saben por qué lo hacen. Quizá es para integrarse, o para demostrar algo (sin sentido) a alguien; la cuestión es que son idiotas, mas allá de la decisión de fumar marihuana o no, que no es lo que estoy discutiendo, sino la idea idiota de hacerlo por pertenecer a algo y sentirse identificado con un montón de imbéciles.

Ahora con las campañas pro-boludeces de neoliberal, me tienen las bolas por el piso, si son todos unos fascistas reprimidos. Porque corriendo con la falsa tolerancia esa que predican como si fuera el nuevo Dios snob, te hacen el planteo (muy abierto eh) de que si no hiciste eso no sabés nada, si no estuviste en lo otro no podés opinar... porque todos sabemos que no les gusta para nada la gente que no piensa como ellos. Hay dos grandes grupos de personas, los que imponen algo, y los que imponen lo contrario. Capos: No existe el individuo autónomo, cada vez que una persona da un indicio de autonomía lo bastardean, lo hunden y lo secan en un tornado de mediocridad.

Por eso, métanse la marihuana en el culo, con el poster del Che y la falsa moral esa. Sean una pipa para que el doble mensaje ese que llevan lo puedan consumir de algún modo.

Son todos amplios de mente cuando se trata de tirar piedras, manga de soretes.

Federico.

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